Fava | Notas del artista: .-Mi “reincidencia” artística en Vilanova (I parte)-.
16857
post-template-default,single,single-post,postid-16857,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,, vertical_menu_transparency vertical_menu_transparency_on,qode-title-hidden,qode-theme-ver-9.1.3,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11.1,vc_responsive

15 Sep Notas del artista: .-Mi “reincidencia” artística en Vilanova (I parte)-.

Miguel A. Moreno Carretero,  – 9/12 de Septiembre – Vilanova de Alcolea (Castellón) 

Mi “reincidencia” artística  en Vilanova durante estos tres días viene precedida de una primera experiencia con los ciudadanos hace dos años, cuando fue invitado a impartir un taller expreso de arte público en los barracones del colegio.  Hace unos meses recibo la invitación de Eugeni Trilles, técnico de desarrollo rural del Ayuntamiento de Vilanova ya por aquella primera visita que realicé, se hablaba de un proyecto futuro desde la creación contemporánea. Para mi es todo un placer formar parte de nuevo de estos propósitos que como brotes verdes ya veo florecer. Pues agradezco a Vilanova y sus habitantes  me hayan dado otra oportunidad para poder disfrutar de ellos. Mi memoria de pez me hizo no controlar los nombres pero si quedarme con algunas de las caras y momentos que vivimos; y que ahora en la vuelta, he recordado junto a parte de los ahora componentes de FAVA. Festival de Artes Vilanova de Alcolea.

Para empezar el nombre me gusta mucho, y el desarrollo gráfico de la marca me enamoró, ya me contaron tanto Quique, como Ángel el significado de la palabra en valenciano, idioma que por cierto empiezo a dominar gracias a esta residencia, (bromas aparte). Lo primero que me llamó la atención una vez llegué al pueblo era la escasez de castellanohablantes , algo que en ningún momento me supuso un impedimento entendí perfectamente que el valenciano está mucho más integrado en estas zona que en otras donde yo anteriormente había vivido, pero esto no supone  para mi ningún problema, todo lo contrario me llevo palabras y expresiones en mi cabecita que me han unido aún más a esta tierra.

Entender un pueblo no es solo ver su iglesia o su muralla o sus costumbres. Ver de primeras las farolas deformadas por el calor de las fiestas de San Antoni o las almendras también han formado parte de mi itinerario mañanero; Pues debido a mi escasez de horas de descanso he podido disfrutar de pasear en soledad por este pueblo.  Cada mañana me dirigía a la plaza del pueblo, esa plaza donde a la manera de barómetro del CIS entendíamos cuantos se sentaban en el bar de las sillas  rojas y cuantos en el bar de las sillas  metálicas, como vengo de pueblo,  entiendo al dedillo estas dinámicas, absurdas pero que como si no hubiesen pasado 80 años de la contienda aun resuenan en la división de clases de este país llamado España.

Una vez bien desayunados Eugeni se disponía a colgar los cuadros de esta simpática exposición documental de Scarpia,  exposición que paralela al desafortunado Scarpia extraño, se hacía latente a unos más de 700 Kilómetros de su epicentro. Lo entendí aquella tarde como un acto revolucionario. Ver como los jóvenes del pueblo y los mayores colocaban ellos mismos desde ventanas y rejas las fotografías de catorce años de proyecto a la par que me tocaba presentarme ante el tendido como un artista torero.

Este primer día creo que ya sirvió de suficiente calentamiento como para entender que aunque cortos estos tres días se han presentando intensos. por mi parte yo me lancé a una propuesta a ciegas, como a mí me gusta, sin vislumbrar  que podía resultar de cinco paquetes de folios de colores, unos rollos de trapillo, martillo, clavos y cola de empapelar. Me llamaba mucho la atención el paisaje gris, las paredes sin enlucir y la invasión de cocheras que se entremezclaban con la belleza de aquellas piedras que hablan de la historia de un pueblo con más de XX  siglos de historia.

A las seis de la tarde comenzaba mi charla presentación en la casa de la cultura, allí explique a los paisanos mi forma de enfrentarme a una gran exposición, mis proyectos y aunque de forma reducida trasmitir los más de veinte años que llevo trabajando en esto del arte. Pasaba la tarde y planteamos un paseo con los participantes espontáneos que se sumaban al paseo como si del  flautista de Hamelin se tratara. La mirada del forastero hacía de nuevo entender aquellos rincones  como un lienzo  en blanco donde plasmar nuestra creatividad ansiosa.

A primera hora de la tarde Saray (Concejala de turismo y juventud) cortaba todos los paquetes de folios de colores, con cara de no saber muy bien donde acabarían pero confiando plenamente en el cordobés algo que he sentido en todo momento. La confianza plena en mis locuras,  una vez cortados cada uno de los colores, y planteado el proyecto nos dirigimos al colegio para hacer una prueba de los grafitos tangram o como los he denominado “Tangraffiti», disfrutamos mucho aprendiendo y simulando la dinámica que posteriormente íbamos a plantear al grupo de más de veinte persona que estaban dispuestos a trabajar en el proyecto.

 

(……)